Por Kelly
A la mañana siguiente teníamos que ir a una de las empresas, lo hicimos por separado, él se subió a su camioneta y yo, sin mirarlo, me dirigí a mi Ferrari.
Estábamos entrando a la empresa, cuando Rodolfo se acercó a mí y me pasó un brazo por mis hombros, y me habló en el oído.
-Sos una nena caprichosa.
Luego de decirme esas palabras, me dio un beso en el lóbulo de la oreja.
Yo sentí un leve temblor, que lo disimulé con una sonrisa, eso es para quién nos estuviera viendo, porque estoy