Por Rodolfo
A las 19 en punto, estaba golpeando la puerta de mi despacho, es puntual, las mujeres suelen no serlo.
Tenía puesto un vestido cruzado, no era demasiado escotado, pero su pecho parecía llamarme a los gritos para que lo saque por encima del escote, sus caderas me hacían pensar que las quería tener sobre mí, estoy delirando, pero ella ¿Se vestía para mí?
Es una chica coqueta, siempre está arreglada y correcta para la ocasión.
No siempre estaba maquillada, pero siempre olía exquisita.