Por Rodolfo
Ajena a mis pensamientos, comenzó a hablar.
-Aprovechando mi viaje a la capital, hablé con abogados...
-¿Se puede hacer algo?
Le pregunté ansioso.
-Me dijeron que no.
Dijo bajando la cabeza.
Parecía agobiada.
-Yo también hablé con otros estudios jurídicos y me dijeron lo mismo.
-No me quiero casar con vos.
Sus palabras me molestaron.
Aunque yo pensaba igual.
-Yo tampoco me quiero casar con vos... ¿Tenés novio?
-No.
Dijo firme.
-¿Y vos?
-Ni loco me ato a una sola mujer.
-¿Pero si no