CAPÍTULO 52. ¿UN PATO?
—Noah, Liam —Madison se movilizaba lo más rápido que podía buscando a sus pequeños, sintiendo que su corazón dolía al no verlos.
—Vamos niños, no jueguen con mis emociones, la tía Hanna se muere si no aparecen ya —refirió con voz fragmentada.
—Vamos a dividirnos —Alexander se detuvo—. Los encontraremos, lo prometo —manifestó, tomó con sus grandes manos las mejillas de Madison. Su corazón dolió al ver en sus orbes una gran carga de aflicción. —Mírame —suplicó.
Madison enfocó su cristalina mirada