Sin tener opción alguna, soporto, por más de una hora, las pesadas preguntas que sus compañeras le hacían ¿Cuál es tu nombre? ¿De dónde eres? Fueron solo una de las preguntas más frecuentes.
A pesar de su desagrado, a la obvia violación a su privacidad, solo hubo tres compañeras con las que pudo simpatizar.
—¿No irás al baño con nosotras?— Pregunto una de sus amables compañeras llamada, Hana.
Su intención fue rechazarla desde el principio, pero, su aspecto gentil y alegre se lo impidieron, pues