Sofía:
Él regresa, de conversar con nuestro hijo y se pone a susurrarme al oído.
—Nuestros mellizos ya son adultos, baranina. A partir de esta noche ya no tomes los anticonceptivos. Quiero preñarte.
Me giro a mirarlo escandalizada.
—¿Serás marrano?- farfullo.
Deposita su mano sobre mi vientre y me estruja contra su erección.
—Oh, sí. Soy un cerdo que fantasea con verte hinchada y con otro par de cachorros dentro.
Trago en seco.
—Alex, amor… ¿Estás borracho?
Él libera un gruñido.
—Cari