Irina llega al área técnica a las 7:48 AM.
Verde.
Es la palabra exacta. No pálida. No cansada. Verde, como alguien cuyo sistema digestivo acaba de decidir que este martes en particular no va a cooperar.
Se sienta en su silla.
Respira.
Una vez. Dos. Por la nariz. Despacio.
Abre los planos del proyecto norte.
Funciona así: primero los números. Después el cuerpo.
Los números no tienen náuseas. Los números son lo único estable esta mañana.
Mateo llega a las ocho y cuarto con su café y el descafeina