CAPÍTULO 13

El taxi se detuvo en mi edificio. Pagué al conductor y salí, sosteniendo firmemente la mano de Theo. Estaba en silencio. Sus pequeños dedos estaban rodeados de los míos, pero no nos movía los brazos como lo hacía habitualmente. No estaba hablando de dinosaurios, ni de Mira, ni del tobogán rojo que se encuentra en el patio.

Él simplemente estaba caminando. Ojos en la acera. Boca cerrada.

Lo observé con el rabillo del ojo y sentí que el dolor en mi pecho se extendía un poco más.

Dimos unos pasos
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP