Me vestí rápido.
Mis manos seguían temblando desde esta mañana, desde que vi a Damien en la calle, desde el modo en que me había sonreído como si nada hubiera pasado entre nosotros. Me puse un blazer encima de la blusa y me miré en el espejo. Luego lo revisé de nuevo.
Me veía bien. Quizás un poco pálido. Quizás un poco cansada por los ojos, pero bien como una mujer que no había pasado la última hora en espiral sobre su sofá pensando si debía empacar su maleta o desembalarla.
Tomé una profunda r