—Es que saldrá igual que su padre.— Habló ella con seguridad.
Termino de subir las escaleras. Su corazón había vuelto a la normalidad. Pero no podía permitir que una situación como esa la pusiera nerviosa.
—¿Adam, estás en la habitación?
—Sí.— Contestó él desde el interior, —Pasa.
Ella entro y dejo la mochila sobre su cama. Él estaba ajustándose los botones de su camisa de vestir y era evidente que le faltaba peinarse el cabello que estaba desordenado.
—¿Planeas salir?— Le preguntó ella llena d