Una semana después...
—¡Michelle! ¿Puedes bajar que el desayuno está servido?
La voz de su madre Victoria la había despertado. Michelle se había levantado a primera hora de la mañana y se estaba poniendo unas pantuflas para bajar y tomar su desayuno.
—¿Alguna noticia sobre mi padre?— Preguntó ella, sentándose a la mesa.
—Él sigue en el hospital. Pero por una razón ahora está decepcionado de tí.
—¿Por qué? ¿Por qué estoy embarazada de Álvaro y no de Adam?— Michelle elevo una de sus cejas.
—No te