—No puedo garantizar que mi puntería en esta ocasión sea tan efectiva. En realidad, no quiero hacerlo.— Dijo Michelle, negando con la cabeza de un lado a otro.
—No es que quieras o no. Simplemente es una orden que debes asumir te guste o no.
—Lamento informarte que para esta ocasión no puedes contar conmigo.— Le aclaró Michelle, caminando a la salida de la casa y una vez fuera de la misma, agregó: —La venganza es tuya y que mejor ejecutor que tú mismo.
—La idea es que nadie de la familia Lombar