Lucien
La presión de la mano de la Diosa Luna sobre mí era casi insoportable, un peso que amenazaba con aplastar mi ser mismo. La sensación de la corriente eléctrica recorriendo mi cuerpo era tan intensa que cada músculo se tensaba, cada nervio vibraba. Era una mezcla de dolor y revelación, una claridad dolorosa que traía consigo recuerdos largamente olvidados.
En mi mente, las imágenes se sucedían rápidamente, cada recuerdo más vívido que el anterior. Me vi a mí mismo en las Tierras Sagradas