Orión
Octavia había quedado dormida sobre mi cuerpo. Me encantaba la confianza que tenía en mi para dejarse llevar y descansar sin miedos. Acaricié su cabello y besé su cabeza hasta que también comencé a dormitar.
Se comenzó a mover inquieta sobre mi hasta que saltó abruptamente. Su respiración irregular y agitada como si no hubiera respirador en mucho tiempo. Con la mirada completamente perdida se levantó y corrió al baño.
—Amor, ¿qué ocurre? — pregunté, deslizándome fuera de la cama y vistién