Orión
Me sumergí en su piel, susurrándole al oído mis sentimientos sinceros.
—Me gustas tanto que no te haces una idea —Octavia se estremeció bajo mis labios y dejó escapar un pequeño gemido que encendió aún más mi deseo. Quería llevarla lejos de allí, de regreso a la manada, y hacerla mía en todos los sentidos posibles. Cada parte de mi ser anhelaba eso, pero también me preocupaba su comodidad y bienestar.
—Yo... ¿podríamos ir a por un trago, por favor? —levanté la cabeza de golpe, mirando sus