Capítulo 47. Diagnóstico.
Alessandro Ferrara
El médico camina delante de mi esperando que lo siga, pero no puedo moverme. El niño sigue pegado a mi pierna y no me permite avanzar. Respiro profundo porque se supone que el adulto entre los dos soy yo y debo comportarme a pesar de la mierda que me ha caído encima todo el día, me agacho una vez más para quedar a su altura y hago con él lo que mi padre nunca hizo conmigo, brindarle consuelo.
—A ver pequeño —me deshago de su abrazo tratando de no ser rudo, pero es que en mi