Capítulo 30. El gran día
Alessandro Ferrara.
Amanezco en el sillón de la biblioteca de mi casa, adolorido y agotado por la noche de mier.da que tuve.
No pude dormir porque mi jodida mente no me dejó en paz pensando en quién carajos se atrevió a dejar ese mensaje en la casa de Brooke.
Cuando me llegaron las fotos, es evidente que era una amenaza directa para ella, esto es algo más personal y me hace pensar que le debe algo más a alguien además de a mi.
Hay cosas que no se y eso me perturba. Necesito tener el control d