Aunque Samia había regresado sin su bolso y sin mencionar que también había perdido el regalo que había comprado para Tany, se sintió aliviada de que al menos su teléfono móvil seguía con ella. Al abrir la aplicación de mensajería, encontró una nueva solicitud de contacto de aquel mismo perfil que antes había ignorado. Solo decía una palabra: «Bolso».
—¡Samia! ¿A dónde fuiste? —Tany corrió hacia ella visiblemente aliviada—. ¡Te llamé tres veces y no respondiste! Si no regresabas ya mismo, habrí