XXIV.

“Lo había logrado sin saberlo. Me sentí muy feliz”.

Mi cabeza dolía bastante, sentía un fuerte mareo que empeoraba si parpadeaba. No sabía dónde estaba, solamente podía limitar mis acciones a sentarme sin visión y a esperar que el fuerte mareo pasara.

—¿Vi? ¡¿Vi?! —exclamó Arthur nervioso. Supuse que no era la única que sufría de una fuerte ceguera.

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