Mundo ficciónIniciar sesiónHelena asomó la cabeza por el hueco de la escalera, olía a café recién hecho y se le hacía la boca agua. Marco estaba en la cocina, envuelto en una toalla bastante grande, debía admitir, y batallando con las correas del arnés.
—¿Necesitas ayuda? —preguntó bajando despacio.
Marco la miró envuelta en la manta, que le llegaba a las rodillas y enseguida bajó los ojos.
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