Mundo de ficçãoIniciar sessãoHelena no podía abrir los ojos, pero sabía que marco estaba allí. A lo mejor era sólo una alucinación, pero podía jurar que lo escuchaba llorar a su lado, así que estiró como pudo su brazo hacia la alucinación y llegó a su mano. Los sonidos pararon de repente. El silencio se extendió por la habitación y por su cerebro y sólo fue consciente del beso lleno de lágrimas que Marco dejaba







