Mundo de ficçãoIniciar sessãoHelena cayó sobre sus rodillas con un golpe seco, pero no se movió ni un milímetro hasta que sintió la puerta cerrarse. Sacó de los bolsillos de sus pantalones dos paquetes pequeños de galletas destrozadas y los apretó contra su pecho, le importaba poco que estuvieran hechas añicos, al menos era algo para comer hasta el día siguiente.
Sin embargo fue poco lo que pudo ingerir sin devolverlo. No había cosa que se metie







