57.
MEGAN
El caos se apodera del funeral de una forma casi maniática. Los policías corren por todos lados cubriéndose. Se gritan ordenes, intentan ver de dónde es que proviene la maldita balacera, pero no encuentran al tirador.
—Señora Harrigan, baje la cabeza en lo que salimos de aquí—me dice el oficial que acelera a fondo el coche patrulla sacándonos del cementerio, o al menos eso es lo que creo.
Con la cabeza gacha espero unos minutos prudentes antes de querer sentarme, y cuando lo hago noto que