42.- Jonás.

Ricitos me observa desconfiado y me vuelvo hacia él para mirarlo a los ojos.

— ¿Qué? – Arruga las cejas — ¡Vamos Charles! ¿No creerás que voy a follar con ella en tu cama, no? – se sorprende y Leila ahoga un grito.

— ¡Hey tío te pasas! – no me paso, él me acusó primero.

Pero como soy un degenerado sonrío, n

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