Isabella
Suelto un grito de frustración cuando Chad me cuelga el teléfono por milésima vez. Lo odio por no dejarme hablar.
—Es tu culpa, ¿Sabes? —Miro a mi hermana y la fulmino con la mirada—. No me mires así, tú provocaste que él no te quiera hablar, ni ver. Tú lo traicionaste Isabella. Y quién sabe si ese bebé siquiera es de Chad.
— ¡Es de él! —Exclamo luego de salir de mi asombro.
Ella es mi hermana, se supone que tiene que estar de mi lado, apoyarme a mí, no a Chad. Camino por toda la habit