Lexi
Muerdo mi labio y ahogo un gemido. Owen está haciendo un muy buen trabajo entre mis piernas y yo encantada. Me he despertado casi a las tres de la mañana con un deseo irrefrenable por mi hombre, ¡Dios, esa boca está haciendo maravillas! Frunzo el ceño con molestia al escuchar mi móvil sonar. ¿Quién se atreve a llamar a estas horas y a interrumpir mi sesión de lujuria? Estiro el brazo hasta la mesita de noche pero Owen me da un manotazo.
—No respondas —murmura y pasa la lengua por ahí, por