Lexi
Miro el móvil, diez minutos de retraso, resoplo y bebo de mi batida de mango. Como no aparezca este idiota en cinco minutos me largo y tendré que recurrir a un plan b. Unas manos tapan mis ojos y el perfume de hombre llena mis fosas nasales, hago una mueca y aparto mi cara cuando siento su aliento peligrosamente cerca.
—Me sorprende que me llamaras, ha pasado mucho desde entonces —el rostro aniñado de Michael Bonetti aparece frente a mi cuando se sienta en la mesa y trato de sonreír con fa