Rebekah
La burbuja donde estaba metida junto a Thiago la rompió la chillona voz de Mary llamándonos para coordinar los últimos detalles. Juro que la estoy empezando a odiar. Me separo de los tentadores labios que me besan.
—Tienes que ir.
—Que quede claro, no voy a acatar órdenes de una recién llegada, tú eres mi jefe no ella. —Lo miro con seriedad.
—Tranquila, Mary solo tiene que decirles que hacer con los invitados y más nada, las órdenes las doy yo.
—En ese caso, tengo que ir a trabajar.
—N