Owen
Camino directo hasta la oficina del detective, según me dijo hace unos minutos en una llamada, tiene información sobre el caso de Sindy. Doy unos toques a la puerta y escucho su gruesa voz dándome el permiso de entrar.
—Buen día, señor Marshall —me tiende la mano y la recibo contestando a su saludo—. Lamento sacarlo de su trabajo pero es necesario que esté aquí.
—No se preocupe, no tenía mucho que hacer hoy.
—Bien, en ese caso tome asiento —él se sienta en su sillón y lo imito—. –Lo he con