Capítulo 34

Ya se estaba haciendo tarde y decidimos que era hora de irnos. Aparte empieza hacer frío, no le iba a sacar la campera como en los clichés porque era obvio que él también se estaba muriendo de frío, y aunque se la pidiese su cara me indicaría que no me la daría.

Salimos del lugar atravesando el parque grande, los mozos y los encargados del lugar nos saludaron gentilmente y nos fuimos.

—Deja que te lleve a casa —sugerí en cuanto más avanzamo
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