—Mary tenía razón, alguien me hizo mal de ojo o alguna brujería por el estilo, no tengo otra explicación.
En el bar del hostal Swizz, Isabella bebía un vaso de whisky. La ropa que llevaba puesta y el contenido de su bolso eran las únicas pertenencias que tenía, todo lo demás se había quedado dentro de la casa.
"Él podrá ser el nuevo dueño de la casa, pero no de lo que está en su interior, así que no te preocupes, tus cosas están a salvo, la ley las protege", le había dicho George.
Isabella confi