—Se extrañaba tu presencia aquí, el banco no era lo mismo sin ti, Jacob —acompañó la declaración con una mirada coqueta y una sonrisita ladina.
La hermosa ejecutiva de cuentas se quedó toda alborotada con la llegada de su compañero y por nada, él apenas y la saludó. El Jacob que regresó de su licencia médica distaba bastante del rompecorazones de sonrisa fácil y provocativa, siempre con un comentario amable y halagüeño, de esos que subían el ánimo de una mujer y la hacían sentir hermosa y desea