—¡Ani levántate! —una delicada mano pasa por el puente de mi nariz— ya el almuerzo está listo.
—¡Ummm! —un quejido perezoso sale de mis labios apretados—¡no!
No se han dado cuenta que en una parte de nuestra intensa vida se vuelve monótona y es necesario un cambio. Pero no lo creamos nosotros sino lo que nos rodea, el simple hecho que nuestro alrededor cambia y nuestro ser necesita adaptarse al "cambio", y cuando nos negamos a cambiar hay consecuencia que nos afecta terriblemente.
Como el o