Me veo en el espejo. Tengo el rostro delgado, muy delgado. Se me marca la mandíbula donde antes tenía unos pequeños mofletes y la clavícula, esternón... todo el recorrido desde el hombro hasta mis pechos marca mi cintura escapular.
Estoy demacrada, días a la deriva sin agua, comida y sin ningún sustento... en realidad soy un milagro... Dios debió escuchar las rotativas de mis padres.
El agua de la ducha caliente me fortalece, me lavé el cabello, estaba áspero y reseco; sufrió con mi estadía en