Camila
Melli se hizo un poco más cercana a mí, durante el día las sonrisas entre nosotras no faltaron. Ella siempre fue muy seria, su cara cambiaba al verme, pero ya no, eso me alegra.
—Cariño, es hora de irnos. Tenemos que estar listos para la fiesta de Jhony.
—Oh, sí. Ya lo había olvidado.
La verdad si lo había olvidado, ¿Dónde tenía puestos mis pies? Que tonta soy, debí llamar a Clarisa desde mucho antes para saber cómo le fue con ese asunto del chico innombrable.
—Cariño, déjame ir prim