Franco
No me lo esperaba, creí que tenía todo bajo mi control. Pero ese maldito siempre tiene un pie por delante por de mí, parece que nada cambia, el tiempo fortalece a las personas; ya verás, también sé jugar, solo debo mover mis fichas.
—Señor, ¿desea algo para comer?
—No, estoy bien. Pero prepare algo para la nueva huésped.
Salí de casa y pedí que preparen el auto.
—Por cierto, Daila, que mis padres no la vean cuando lleguen a casa. Que no salga de su habitación, suban lo que ella necesite.