Chantal.
Chantal tragó en seco, se encontraba aturdida, nunca creyó que Dixon podría atreverse a tanto. Había suprimido tanto su recuerdo en estos días que la simple pregunta de su padre hacía que un remolino de vivencias de todo tipo se alojara en su memoria e hiciera estragos en su pecho. Tragó seco mientras evocaba el momento en que "el idiota" le había obsequiado aquel sencillo presente, que sin dudas carecía de simplicidad alguna. Su sonrisa, sus labios, sus iris azules, su voz. Todo se le