Capítulo 43.
Chantal asintió, esperaba más, pero después de todo, a eso era a lo que habían venido. Dixon la llevó a su puesto y la ayudó a sentarse como todo un caballero. Él tomó su asiento, e inmediatamente dos chicos de traje negro se aparecieron con la humeante comida que expedía un delicioso aroma y una botella de vino tinto.
—¡Oh, comida Italiana, mi preferida! —exclamó con asombro cuando le sirvieron su plato y la bebida—. ¿Cómo lo sabías? —preguntó alegre, mientras Dixon tragaba en seco.
—No lo sab