Capítulo 38

Chantal.

—Sí, estoy bien —afirmó sonriente—. No te preocupes. Ya respondí todos los comentarios que me quedaban, Sam —él asintió, acercándose más a ella.

—No es eso, me preocupas tú. Tenía ganas de verte, de hablar contigo —se colocó justo al lado de su escritorio. Chantal pasó sus dedos por los enredados rizos, no sabía qué responder a eso.

—Bien, pues ya me ves —sonrió nerviosa.

Él se sentó en una esquina del buró, quedando al lado de ella, observándola.

—Creo que me pasé un poco en nuestra ú
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