Chantal.
Salió del cuarto y comenzó a buscar a Dixon por todo el desolado apartamento. Lo encontró en la cocina. Traía un delantal embarrado de lo que parecía ser una salsa. Su cabello estaba desordenado, picaba verduras con extrema concentración. Chantal rio ante la escena, captando su atención. Él arqueó una ceja.
—¿Qué es tan gracioso, bola de pelos?
—Definitivamente el arte culinario no es lo tuyo —señaló el lugar hecho un desastre con utensilios regados por todos lados.
—No, lo mío más bie