Capítulo 28. Una réplica
Isabella
Eran las once de la noche y no había bajado a cenar, me sentía ya incómoda con el hecho de que me iba a ir, prefería comer en el vuelo. Doblé mi ropa y colgué la ropa tradicional que me habían dado. No me atreví a llevármela, solté un largo suspiro y miré la impresionante habitación, “Tranquila, Isa. Con lo que te queda de tu cuenta de ahorros tienes para el boleto, vendemos el resto de nuestras cosas y nos vamos” el sonido de mensaje me hizo sobresaltar en mi lugar, pensé que podrían