ALASKA
Camino de un lado a otro en la sala de espera del hospital. Mi padre lo están atendiendo por urgencias mientras mi hermana intenta calmar a mamá que no para de llorar y yo de sentirme fatal.
—Tomate esto mi amor—es Abel –Te hará sentir mejor.
No recibo nada, ahora no soy capaz porque la angustia tiene un nudo en mi garganta que no me deja ni hablar. Casi no puedo ni respirar con este profundo sentimiento de culpa que me embarga.
—No quiero, gracias mi amor.
—Por favor nena, te hará bien