Capítulo 90. Perdidos en el bosque.
Comenzaron a caminar hacia las escaleras, decidido a empezar los preparativos para mudarse. Sin embargo, antes de que pudieran llegar al primer escalón, la voz de don Aurelio los detuvo.
—¡Esperen! —gritó desde lo alto de las escaleras, su rostro pálido y preocupado.
—, Alejandro, hijo.
Alejandro y Amelia se detuvieron en seco, intercambiando miradas de preocupación.
—No se vayan… por favor, les prometo que no me voy a meter en sus vidas, y hablaré siempre con ustedes —pronunció en tono supl