Capítulo 91. La tormenta.
Anaís comenzó a sollozar más fuerte. Su pequeño cuerpo temblaba, no solo por el cansancio, sino por el miedo que ahora sentía. Alexandre, aunque agotado, la abrazó con fuerza, intentando transmitirle algo de seguridad.
—Te protegeré —dijo Alexandre con el lenguaje de señas, aunque su propio miedo era evidente en sus gestos.
Los truenos comenzaron a retumbar a lo lejos, y Alexandre levantó la vista hacia el cielo y aunque ella no escuchó sí pudo sentir como se estremeció la tierra. Las primeras