Capítulo 63. Una mujer de cuidado.
Mientras salían de la casa, Esmeralda añadió:
—Ya verás como Alejandro caerá rendido a tus pies babeando como un tonto… así era su papá, no se dan cuenta de lo que quieren tan fácilmente —pronunció la mujer con un suspiro.
Amelia se sintió un poco extraña por las palabras de su suegra y pensó que quizás ella no se recordaba que ese matrimonio no era por amor, por eso intentó aclararle.
—Señora Esmeralda, ¿Acaso no se recuerda las razones por las cuales su hijo se casó conmigo? —no esperó respue