Capítulo 62. Confesiones y apoyo.
El amanecer se filtró por las ventanas de la habitación, iluminando suavemente el espacio con tonos dorados. Después de una noche inquieta, finalmente había logrado conciliar el sueño en las horas de la madrugada.
Los acontecimientos recientes seguían rondando su mente, pero decidió que no podía permitirse hundirse en la incertidumbre.
Se levantó lentamente, y se fue a duchar, luego se vistió con un sencillo vestido azul, y caminó al cuarto de su hija, quien ya estaba despierta y vestida.
—Hol