Capítulo 49. Tentaciones y revelaciones.
Amelia retrocedió un paso cuando Alejandro se acercó, sintiendo cómo su corazón latía con fuerza. La habitación, que era espaciosa y elegantemente decorada, de repente se sintió demasiado pequeña.
Alejandro no apartaba su mirada de ella, una mirada que tenía un aire desafiante, casi juguetón, pero también peligroso.
—No tienes que hacer esto más difícil de lo que ya es —murmuró Amelia, intentando mantener la compostura. Su tono era firme, pero el nerviosismo era evidente en su voz.
Alejandro a