Capítulo 46. Pacto de fuego.
Amelia tomó la carpeta que Alejandro le extendía, sus dedos temblando ligeramente mientras la miraba como si fuera un arma a punto de dispararse.
El silencio que siguió a las palabras de Alejandro parecía atrapar cada rincón de la habitación, haciéndola sentir aún más sofocada. No pudo evitar sentirse inquieta.
Alejandro le hizo una seña a su madre para que se marchara con Anaís.
—Con permiso —dijo la mujer saliendo de la habitación con su nieta.
Al marcharse Esmeralda, ella lo enfrentó.
—¿Qué