Capítulo 25. El peso de la oscuridad.
Cuando Amelia sintió que su detención era inminente, el mundo se desmoronó a su alrededor, la oscuridad la envolvió, su única esperanza esfumándose ante los ojos despiadados de Alejandro.
El aire de la oficina se tornó pesado, sofocante, como si toda la presión del universo se concentrara en esa pequeña sala.
Los oficiales siguieron avanzando hacia ella, sus pasos resonando en la habitación como un presagio de su inminente caída. Con la espalda contra la pared, Amelia buscó frenéticamente una