La paz que sentía Adhara al ver a aquella familia reunida no tenía precio, había pensado en que no iba a volver a verles y por culpa de ella.
— ¡Adhara, hija ven! — le grito Munro, aquella palabra le lleno el corazón, estos le habían adoptado en su seno familiar, le habían dado un espacio en sus vidas, se acercó a ellos y les abrazo, algunos les miraban, estaban afuera, donde todos podían verle y algo que había logrado con aquella acción era ganarse el respeto de la gente.
Era una mujer integra